Trastorno Afectivo Estacional

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Los cambios estacionales provocan cambios en nuestro metabolismo afectando nuestra rutina y estado de ánimo. En el verano los días son más largos, estamos más expuestos al sol, las actividades en la calle se desarrollan hasta más tarde. Por el contrario, en el invierno amanece más tarde, hay menos horas de luz solar, y nuestras actividades se acortan; hay personas a las que estos cambios les afectan de manera importante, son personas que necesitan mayor estimulación exterior para mantener un estado de ánimo satisfactorio, y ya que en el invierno esta estimulación se reduce, pueden llegar a desarrollar síntomas depresivos.

Si usted durante el  invierno se pone triste o melancólico, dependerá del grado e intensidad con que le suceda, que esto sea una sensación pasajera o que esté presentando lo que se conoce como Trastorno Afectivo Estacional o Depresión estacional o invernal, que es una forma de depresión que aparece en la misma época del año, es mas común en invierno aunque puede aparecer en primavera. Para llegar al diagnóstico, se debe hacer una evaluación cuidadosa y descartar en primer lugar un padecimiento físico, ya que algunos de los síntomas se presentan en otras enfermedades.

El tratamiento puede ser farmacológico y con psicoterapia del tipo cognitivo-conductual, en la cual se le proporcionan a las personas herramientas que ellas mismas pueden desarrollar y aplicar en cualquier situación de su vida; específicamente, en el caso de la depresión se les ayuda a que modifiquen el enfoque negativo que le otorgan a los sucesos, se invita a no caer en catastrofismos o minusvalías, tampoco alimentar recuerdos negativos sobre sucesos del pasado, hay que tratar de vivir el presente y disfrutarlo, ya que es lo que tenemos y en su caso podemos cambiar, lo otro, lo pasado, ya se fue y nada podemos hacer al respecto y tendremos que aceptarlo así.

También es aconsejable no dejar de realizar cosas que nos agradan, evitar el aislamiento o encierro, buscar exponerse más a la luz solar, ir a paseos al aire libre, propiciar convivencias familiares o sociales, pensemos que con nuestra actitud los demás pueden pensar que nos disgusta su compañía, tomemos la iniciativa para reunirnos y compartir con amigos y seres queridos, y tratar de pasar unas fiestas navideñas agradables, sentirnos bien nosotros mismos y que los demás se sientan bien con nosotros.

Psic. Clínica Rosa Félix Uribe

 

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